Pallars Sobirà: poco ruido y muchas letras

DSC_0086Con una densidad de población de sólo 5,5 habitantes por kilómetro cuadrado, el Pallars Sobirà es una de las comarcas menos pobladas de Catalunya. Y, sin embargo –o tal vez por eso mismo–, los valles de este silencioso paraje pirenaico han inspirado a multitud de escritores. De Jaume Cabré a Colm Tóibin pasando por Cela, Espinàs, Maria Barbal o mossèn Cinto Verdaguer. ¿Por qué tantas letras entre tan poco ruido? ¿Qué ingrediente secreto esconden sus montañas? Taller de Letras ha ido a investigarlo. Por Aureli Vázquez

Saurí, puerta al universo literario del Pallars

La estrecha carretera que conduce hasta Saurí tiene una característica poco habitual: acaba en el mismo momento en que llegamos al pueblo. Por si tuviéramos alguna duda, un anciano granjero nos cierra el paso con su tractor en un despreocupado ir y venir mientras transporta balas de paja. Apenas hay unas decenas de habitantes en Saurí, y eso en verano, cuando aflora el turismo rural. Pero sus empinadas callejuelas no están pensadas para los paseos veraniegos, y la posibilidad de sentarse en una terraza a tomar café, sencillamente, no existe. Al contrario que en el turístico Sort, en Saurí no hay mucho que hacer. A no ser, claro, que seas un fan de Jaume Cabré y quieras comprobar personalmente que las voces del río Pamano sí se escuchan desde el pueblo.

El Pallars tiene una deuda de gratitud con Cabré y, especialmente, con su novela Les veus del Pamano (Las voces del Pamano). Desde su publicación, en 2004, se convirtió en un fenómeno de ventas gracias a una infrecuente mezcla de historia y ficción, cocinada con el inconfundible estilo de Cabré. Sus más de 600 páginas son, a la vez, un homenaje a un puñado de pueblos olvidados del Pallars: Llessui –bautizado como Torena en la novela–, Altron, Sorres, Embonui o el mismo Saurí, entre otros muchos.

Hipnotizados por las artes narrativas de Cabré, nos dejamos seducir por el arrullo lejano, casi imperceptible, del sigiloso río Pamano, que sigue su camino unos metros más abajo. Un viejo almacén de piedra nos muestra de par en par sus desvencijadas puertas de madera. Junto a la entrada hay un bidón oxidado, y justo enfrente, una anciana descansa en una silla, totalmente ajena a lo que acontece de puertas afuera. El camino que conduce al Pamano es en realidad un tobogán de cantos rodados esparcidos al azar. Si no fuera porque un poste indicador nos asiste, pensaríamos que andamos errados.

Pero no: nos lanzamos hacia el Pamano. El “río de los mil nombres”, como dice uno de los personajes de la novela. El mismo que escuchan, desde Torena (Llessui) los que van a morir. Y esta pequeña incursión, mitad literaria mitad mística, es en realidad el inicio de nuestra aventura…

 

El Pamano, hilo conductor

Como en la novela de Cabré, el Pamano es el hilo conductor que mantiene unidos a muchos de estos pueblos. Pero es cierto que, al lado del popular Noguera-Pallaresa, meca del rafting en el Pirineo catalán, este otro pequeño río es un auténtico desconocido. Así que la comarca desarrolló en su momento una interesante idea: potenciar el aguerrido Noguera como río para los seguidores del deporte de aventura, y el sutil Pamano como compañero de viaje para los amantes de la cultura. Fruto de esta idea nacieron hasta cinco rutas literarias: dos de ellas basadas en Les veus del Pamano, otras dos en sendas novelas de Maria Barbal (Pedra de Tartera y Mel i metzines), y una quinta ruta con Verd madur, de Joan Virós, como referente. El problema es que, para hacer justicia a su potencial literario, el Pallars Sobirà necesitaría una auténtica red de senderos casi imposible de llevar a la práctica.

Uno de los casos más significativos es el del escritor irlandés Colm Tóibin. Enamorado del Pallars Sobirà, y concretamente de Farrera, Tóibin hizo un paréntesis en su carrera periodístico-literaria para publicar Un llarg hivern (Un largo invierno, 2007). En las poco más de 130 páginas de esta novela, el lector se somete a un inquietante ejercicio de tensión narrativa. El hilo argumental es de lo más sencillo: una mujer desaparece al principio del frío invierno pirenaico y su familia, desesperada, trata de luchar contra la naturaleza para encontrarla. El relato es tan corto como rico en detalles, por lo que no resulta extraño que el Daily Express afirmara de esta narración ‘pallarenca’ que “construye unos personajes llenos de vida y describe sus relaciones de una forma que atrapa al lector”. No podíamos estar más de acuerdo. Hay que decir que Tóibin, reconocido articulista en Irlanda, no sólo se dejó seducir por el Pallars Sobirà como escenario novelesco, sino que a menudo se refugia en Farrera.

Conseguir un ejemplar de la novela de Tóibin no es hoy una tarea fácil. En Taller de letras nos hemos visto en la obligación moral de lograrlo. No hacerlo nos hubiera convertido en huérfanos de esta aventura literaria. Afortunadamente, un ejemplar nos esperaba en una librería de Barcelona, y al tenerlo en las manos hemos disfrutado un poco más de sus escasas 130 páginas. Es un librito apetecible y un poco peligroso, porque bajo su apariencia inofensiva esconde un torrente de sentimientos y matices. Las páginas se suceden sin que el lector sepa muy bien si los protagonistas son sus personajes, nada arquetípicos, o las inquietantes montañas nevadas del Pallars.

 

De Barbal a Cabré

Si en la novela de Tóibin el Pallars es un mero espectador, en Pedra de Tartera (Maria Barbal, 1993) adquiere la condición de protagonista; no tanto por el escenario geográfico como por la dimensión cultural de la vida en los pueblos del Pallars, y concretamente de la conocida como Vall d’Àssua. Su protagonista, Conxa, es el pretexto para construir una sencilla pero ambiciosa historia de toda una generación: desde las costumbres rurales hasta las fiestas locales, pasando por los rituales matrimoniales y, por supuesto, la vida durante la Guerra Civil y la posguerra. En resumen, una magnífica ‘foto fija’ de las singularidades del Pallars durante casi un siglo.

Pero si hay una obra maestra vinculada al Pallars, ésa es Les veus del Pamano, de Jaume Cabré. Ya hemos dicho al inicio de este artículo que el Pallars le debe mucho a este escritor, y la afirmación no se nos antoja exagerada. Contraviniendo todas las convenciones del género de la novela, Cabré construye una novela que es, a la vez, un relato extraordinario y un interesante ejercicio literario. La historia avanza y retrocede sin previo aviso, y las conversaciones se cruzan e incluso entremezclan con un estilo más propio del lenguaje cinematográfico que de la novela convencional. Con todo, Cabré no sólo sale airoso del experimento, sino que consigue meterse en el bolsillo al lector.

Como en la novela de Barbal, Les veus del Pamano aborda la época de Guerra Civil y la posguerra, pero la novedad es que hay dos historias paralelas, ambas protagonizadas por parejas de maestros de escuela: una en los años 40, con las heridas de la guerra aún abiertas, y otra a principios del siglo XXI. Con una maestría difícil de ver, Cabré consigue engarzar una y otra trama sin que el ritmo decaiga –cosa harto difícil teniendo en cuenta que la novela suma más de 600 páginas–. Pero, además, en Les veus del Pamano el Pallars adquiere un fuerte protagonismo. El río Pamano y su tranquilo devenir se convierte en el leit motiv de la novela, dando paso a los diferentes pueblos de la Vall d’Àssua.

 

Cela/Espinàs: un tándem de lujo explorando el Pallars Sobirà

Pero el Pallars Sobirà es mucho más que la Vall d’Àssua y, desde luego, Cabré y Barbal no son los precursores de la trayectoria literaria de la comarca. Josep Maria Espinàs, conocido ahora por sus libros de viajes a pie, inició en 1957 su prolífica serie de trayectos. ¿Adivinan en qué comarca se estrenó? Efectivamente… en el Pallars. En aquel año publicó Viatge al Pirineu de Lleida, un viaje que nos transporta a Sort, Rialb, Àreu, Tírvia, Llavorsí y otros muchos pueblos del Pallars Sobirà. De Tírvia, por ejemplo, dice Espinàs: “El forastero es recibido en Tírvia con un sobresalto total, como si el hecho de que existiera alguien fuera del pueblo fuera una monstruosidad”.

El de Espinàs fue un “viaje a cuatro manos”, si es que tal cosa puede existir en el complicado género de las autorías compartidas. En realidad, Espinàs compartió viaje con Camilo José Cela, que para entonces ya había publicado con éxito su Viaje a la Alcarria. Fue una aventura compartida que culminó en la publicación de dos libros diferentes pero un único viaje. Tanto dio de si el viaje que, cincuenta años más tarde, la escritora Núria Garcia Quera se calzó las botas para recorrer ese mismo viaje. Fruto de este original enfoque ha publicado recientemente Nou viatge al Pirineu (Nuevo viaje al Pirineo). La alianza Cela-Espinàs es en sí misma un interesantísimo material literario, y así lo explicaba Garcia Quera en una conferencia titulada ‘Los escritores y el Pirineo’ (http://www.youtube.com/watch?v=glTHRr2uc8A).

Además del tándem Espinàs-Cela, otros escritores ilustres se dejaron seducir por los encantos literarios del Pallars Sobirà. Un claro ejemplo es el de Josep Maria de Sagarra, que hizo del hotel Saurat, en Espot, su particular oasis de tranquilidad. Tanto es así que su hijo, el también escritor Joan de Sagarra, se ha cuidado de alimentar una completa biblioteca en ese mismo hotel, convirtiéndolo así en un modesto santuario literario. Se dice que esta biblioteca contiene la recopilación más importante de obras de George Simenon.

 

Los apuntes de ‘mossèn Cinto’

Pero todavía podemos retroceder más en el tiempo y hallaremos importantes estelas literarias en esta comarca. El mismísimo Mossèn Cinto Verdaguer exploró varias de sus montañas y las recogió, con instinto de periodista, en un cuaderno de viaje. El editor Francesc Matheu le convenció para publicarlas y en 1887 aparecieron bajo el título de Excursions i viatges. Examinando el prólogo del original en la redacción de Taller de Letras leemos las palabras que Matheu dirige al autor de Canigó: “Cuando me empeñé en que me dejaseis publicar vuestras notas de viajes, apenas creísteis que valieran la pena imprimirse: eran anotaciones esparcidas por cuadernos y carteras de bolsillo, apenas inteligibles”. Entre estas notas, encontraremos las impresiones de Jacint Verdaguer sobre lugares como Castellbò, Rubió, Salòria, la Vall de Cardós, Esterri, Alòs…

Si en la poesía de Verdaguer predomina el sentimiento, su prosa es tremendamente práctica. Como en los escritos de Josep Pla, ‘mossèn Cinto’ dispara por igual andanadas de opinión con sutiles observaciones de cronista. Y, también como Pla, atesora un valioso bagaje de conocimientos geográficos, así que en las páginas amarillentas de Excursions y viatges (adquirido milagrosamente ileso en una librería de viejo) leeremos descripciones de lo más científicas junto a refranes y chascarrillos.

Dejamos a mossèn Cinto en la mochila y proseguimos con nuestro viaje. Lo cierto es que las alusiones literarias al Pallars son más frecuentes de lo que a veces imaginamos. Pocos han reparado, por ejemplo, en que el municipio de Sort aparece en La verdad sobre el caso Savolta, novela traducida a múltiples idiomas y de la que se han editado cientos de miles de ejemplares (Eduardo Mendoza condujo a Max y María Coral por este pueblo en la persecución del final de la novela).

Y, por supuesto, el Pallars Sobirà ha tenido también su gran referente de novela negra. O, para ser más exactos, de reportaje novelado. De ello se encargó Carles Porta con un tremendo trabajo de investigación que culminó con la publicación de Tor, tretze cases i tres morts (Tor, trece casas y tres muertos), sobre los crímenes cometidos en torno a la propiedad de la tristemente famosa montaña.

No es extraño que el escritor Ferran Rella se lanzara a publicar su Viatge literari pel Pallars Sobirà (Proa, 2006). Porque si algo queda claro cuando se habla de literatura del Pallars es que, dentro de unos pocos años, este reportaje habrá caducado. Será, en el mejor de los casos, una pequeña ceniza prendida en el volcán de creatividad literaria que es la comarca del Pallars Sobirà.

 

Algunos ‘bocados’ de literatura desde el Pallars Sobirà:

Un best-seller: Les veus del Pamano (Jaume Cabré, 2004)

Un referente histórico: Pedra de Tartera (Maria Barbal, 1985)

 

Un clásico por desempolvar: Excursions y viatges (Jacint Verdaguer, 1887)

Un clásico por explorar: Verd Madur (Josep Virós, 1957)

Una visión genuina: Viatge al Pirineu de Lleida (Josep Maria Espinàs, 1957)

La visión de un premio Nobel: Viaje al Pirineo de Lérida (Camilo José Cela, 1957)

Una crónica negra: Tor, tretze cases i tres morts (Carles Porta, 2005)

El Pallars más introspectivo: Un llarg hivern (Colm Tóibin, 2007)

Una clase magistral: Viatge literari pel Pallars Sobirà (Ferran Rella, 2006)

El Pallars más literario, a pie de campo: Nou viatge al Pirineu (Núria Garcia Quera, 2012)

Un autor novel: El llop de Montamara (Xavier Suescun, 2012).

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